El talento no entiende de fronteras, y el sector insurtech es el mejor reflejo de ello. Hoy os traemos una conversación muy especial con Abu Sayeed, Senior Frontend Engineer en Weecover, quien hace unos años tomó la decisión de dejar su tierra natal para convertir a Barcelona no solo en su nuevo hogar, sino también en el escenario de su consolidación profesional.
Tras más de tres años en el equipo, Sayeed se ha convertido en una pieza clave en Weecover. Su día a día consiste en un reto mayúsculo: transformar la enorme complejidad técnica del seguro en una experiencia de usuario invisible, fluida y sencilla.
En esta entrevista, charlamos con él sobre su proceso de integración en un equipo multicultural, cómo ha evolucionado su mentalidad técnica hacia una visión más estratégica de producto y arquitectura, y qué significa realmente tener autonomía e impacto real en una scale-up en pleno crecimiento.
Llegaste a Barcelona desde Bangladesh y decidiste desarrollar aquí tu carrera en ingeniería de software. ¿Qué fue lo que te enamoró de esta ciudad para establecerse y elegir como tu hogar profesional?
Cuando llegué a Barcelona, al principio no tenía muy claro si sería algo temporal o si realmente me iba a quedar aquí. Venía de Bangladesh, que es una cultura muy diferente, y los primeros meses fueron una mezcla de ilusión, adaptación y también un poco de incertidumbre.
Pero Barcelona me fue ganando poco a poco. Me gustó vivir en una ciudad abierta, con gente de muchos sitios. Eso ayuda cuando vienes de fuera. No te sientes tan extraño. También tiene una parte profesional muy interesante para alguien que trabaja en tecnología, porque hay muchas empresas, oportunidades y movimiento para seguir aprendiendo. Y luego está la parte personal. Aquí conocí a mi mujer, y eso hizo que Barcelona dejará de ser solo la ciudad donde trabajaba. Empezó a ser el lugar donde estaba construyendo mi vida. Creo que eso fue lo que más peso tuvo al final.
En Weecover nos encanta contar con un equipo formado por personas de muy diferentes procedencias. ¿Cómo ha sido tu experiencia de integración y cómo enriquece esta variedad cultural el día a día en la oficina?
Mi experiencia de integración ha sido muy positiva. No voy a decir que al principio todo fuera fácil, porque cuando vienes de otro país siempre hay cosas que cuestan. El idioma, algunas formas de expresarse, incluso entender ciertos matices en reuniones… Eso lleva tiempo.
Pero en Weecover me he sentido bastante acompañado. He tenido compañeros que me han ayudado, que han tenido paciencia y que me han hecho sentir parte del equipo.
La variedad cultural se nota en el día a día. A veces una persona ve un problema de una manera y otra persona lo ve totalmente diferente. Y eso, aunque a veces genera debate, suele ser positivo. En tecnología no siempre gana la primera idea, muchas veces la mejor solución sale después de escuchar varios puntos de vista.
Llevas más de tres años en Weecover. Mirando hacia atrás, ¿cómo dirías que has evolucionado tú como profesional y cómo ha cambiado la empresa desde tu llegada?
Creo que he cambiado bastante. Cuando llegué, tenía muchas ganas de trabajar bien, aprender rápido y demostrar que podía aportar. Al principio estaba más centrado en resolver tareas concretas y asegurarme de que todo funcionara bien.
Con el tiempo he empezado a mirar el Frontend desde otra perspectiva. Ahora no pienso solo en una pantalla o en una funcionalidad concreta. Pienso más en cómo se va a mantener esa solución, si será reutilizable, si encaja con el diseño del sistema, si otro desarrollador lo podrá entender fácilmente y si nos va a ayudar o nos va a crear problemas dentro de unos meses. También he aprendido a conectar más la parte técnica con el producto. A veces una decisión pequeña en Frontend puede afectar mucho a la experiencia del usuario, al tiempo de desarrollo o a la capacidad de adaptar una solución para diferentes clientes.
La empresa también ha cambiado mucho. Weecover ha crecido, hay más estructura, más producto, más diseño y más foco en construir soluciones escalables. Pero algo que valoro mucho es que todavía puedes hablar, proponer y sentir que tu opinión cuenta.
Para los desarrolladores que buscan un lugar donde proponer ideas y no solo picar código, ¿qué nivel de autonomía e impacto real dirías que se tiene en el equipo técnico de Weecover?
Yo diría que hay bastante autonomía, pero también con responsabilidad. No es autonomía de “hago lo que quiero”, sino de poder analizar un problema, proponer una solución y explicar por qué tiene sentido. En Frontend, muchas veces no se trata sólo de implementar una pantalla. Tenemos que pensar en componentes, estados, accesibilidad, mantenimiento, experiencia de usuario y también en que muchas soluciones tienen que funcionar para diferentes clientes y contextos. Eso te obliga a pensar un poco más allá del problema inicial. A veces la solución rápida funciona, pero no es la mejor si luego la tienen que reutilizar otros equipos o si dentro de unos meses hay que escalarla.
Para mí eso es lo interesante de Weecover. Puedes tener impacto real si propones con criterio. No siempre todas las ideas salen adelante, porque hay prioridades y tiempos, pero existe ese espacio para debatir y mejorar las cosas.
Aunque el usuario final no lo note directamente, el seguro embebido requiere una tecnología muy sofisticada. ¿Cómo hacéis desde el equipo de Frontend para que un proceso tan complejo se vuelva una experiencia visualmente invisible, fluida y sencilla para el cliente?
Esta parte me parece de las más difíciles y también de las más importantes. Por detrás hay mucha lógica: reglas de negocio, integraciones, validaciones, datos que vienen de diferentes sitios, configuraciones por cliente y muchos casos especiales. Desde Frontend intentamos que esa complejidad no llegue al usuario. El usuario no tiene que entender cómo está montado todo por detrás. Tiene que saber qué paso tiene que hacer, entender los errores, si aparecen, y poder terminar el proceso de forma sencilla.
Para conseguir eso, no basta con que la interfaz se vea bien. Hay que trabajar bien los componentes, los estados, los formularios, los textos, la accesibilidad y la consistencia visual. También es importante que las soluciones sean reutilizables, porque si cada flujo se resuelve de una forma diferente, al final el producto se vuelve más difícil de mantener. Para mí, un buen Frontend es cuando detrás hay mucha complejidad, pero delante el usuario siente que todo es sencillo.
Compartes espacio con profesionales de gran nivel. ¿Qué es lo que más destacarías del talento del equipo técnico de Weecover y cómo os ayudais unos a otros a mantener el listón alto?
Lo que más destacaría es que hay gente con mucho criterio. No solo personas que saben programar, sino personas que piensan en el producto, en la arquitectura y en cómo una decisión de hoy puede afectar al equipo más adelante.
En el día a día se aprende mucho. A veces alguien propone una solución más limpia, otra persona detecta un problema que no habías visto, o alguien te hace una pregunta en una revisión que te obliga a replantear el enfoque. Eso es algo que valoro bastante. Porque cuando trabajas con gente que cuida los detalles, tú también intentas subir tu nivel. Y no lo veo como una competición, sino como una forma de mejorar juntos.
También creo que en un equipo técnico sano es importante compartir conocimiento. No se trata solo de resolver tu parte, sino de dejar las cosas un poco más claras para el siguiente que venga detrás.
Trabajáis con la última tecnología. ¿Cómo de importante es para un programador que una empresa como Weecover te permita trabajar con tecnología de última generación y seguir aprendiendo cosas nuevas en tu día a día?
Para mí es muy importante, pero con un matiz. No creo que haya que usar tecnología nueva solo porque sea nueva. Lo importante es que ayude al producto, al equipo y a la calidad del código.
En Weecover tenemos la oportunidad de trabajar con herramientas modernas, arquitectura modular, componentes reutilizables, design system y buenas prácticas de Frontend. Eso es muy motivador, porque sientes que no solo estás manteniendo código, sino ayudando a construir una base técnica más sólida. Cómo Senior Frontend Developer, también lo veo desde otra perspectiva. La tecnología no solo tiene que resolver el problema de hoy. Tiene que ayudar a que el equipo pueda trabajar mejor mañana. Si una herramienta mejora la accesibilidad, reduce duplicación, facilita el mantenimiento o permite escalar mejor el producto, entonces sí tiene mucho valor.Y a nivel personal, claro, te mantiene aprendiendo. En nuestro sector eso es fundamental.
Para terminar, un mensaje directo a los futuros ingenieros que están leyendo esto: ¿Qué le recomendarías a un técnico que se está planteando incorporarse y dar el salto profesional a una scale up como Weecover?
Le diría que venga con ganas de aprender, pero también con ganas de aportar. En una scale up no siempre está todo cerrado al cien por cien, y eso a veces puede ser un reto, pero también es justo lo que te permite crecer. Aquí puedes tocar problemas reales, proponer mejoras y ver que tu trabajo tiene impacto. No es solo programar una pantalla y pasar a otra cosa. Muchas veces tienes que entender el producto, hablar con otros equipos y pensar en soluciones que aguanten bien con el tiempo.
Mi consejo sería venir con curiosidad, preguntar mucho al principio y no tener miedo a proponer cuando veas algo que se puede mejorar. Si te gusta aprender y asumir responsabilidad poco a poco, es un entorno donde puedes crecer bastante